Economía social de
México, comparada con economía neoliberal de Chile
Primera Parte
“Nos mintieron” esa es la frase más dolorosa que una nación puede pronunciar, pero es la única frase que describe con precisión quirúrgica la historia económica de América latina en los últimos 40 años durante décadas los economistas formados en Chicago, Harvard, Yale, los titulares del Wall Street Journal y los tecnócratas de Davos nos vendieron una narrativa perfecta brillante y seductora, nos dijeron que si privatizáramos el agua hasta la última gota, si destruíamos los sindicatos para flexibilizar el trabajo y si convertíamos en la educación y la salud en mercancías de lucro seríamos recompensados, nos prometieron que seríamos el primer mundo y la joya de la corona de esa narrativa el ejemplo que nos obligaban a mirar era Chile, el "jaguar de Latinoamérica", la Suiza del sur en milagro del desierto, pero hoy en el año 2025-2026, el telón se ha caído violentamente y lo que encontramos detrás de ese escenario de cartón y piedra no es una nación desarrollada lo que encontramos, es una estafa piramidal institucionalizada, una estructura económica diseñada no para crear riqueza sino para extraerla, una maquinaria de transferencia masiva de recursos desde la clase trabajadora, hacia una Élite financiera minúscula y sus socios extranjeros, lo que estamos presenciando ahora no es una simple recesión, “es el el colapso terminal de una ilusión” el sueño Chileno se ha revelado como una pesadilla de deuda y soledad y mientras ese modelo de vitrina se hace pedazos, en México emerge una realidad que nadie quiso ver venir, ruidosa, contradictoria manchada de grasa y sudor pero innegablemente real, el ascenso del leviatán mexicano.
Hacemos un análisis
forense de una traición vamos a diseccionar, cómo Chile fue vaciado por
dentro, convertido en un cascarón hueco dependiente de la especulación,
mientras México contra todo pronóstico y bajo el fuego constante de la
crítica neoliberal, decidió construir una máquina de guerra industrial,
enfrentamos la mentira contra la realidad, “la estafa Ponzi”, contra la
fábrica de acero, la traición de la Élite Chilena, contra la resurrección del
nacionalismo mexicano, el juicio final del neoliberalismo.
Capítulo uno: la anatomía de la estafa, por qué Chile
no es rico, para entender la magnitud del engaño debemos redefinir lo que
significa riqueza; los economistas ortodoxos les dirán que miren el PIB per
cápita, en el papel el PIB per cápita de Chile ha sido históricamente
alto, superando a menudo al de México pero el PIB es una métrica
tramposa diseñada para ocultar la distribución y la naturaleza de esa riqueza,
por ejemplo, si un país tiene 10 personas y una de ellas tiene 10,000 millones
de dólares y las otras 9 tienen cero, el PIB per cápita dirá que todos son
millonarios todos, eso es Chile, pero el problema es aún más profundo
que la desigualdad, el problema es el origen de ese dinero, la economía chilena
se construyó bajo la lógica “de una estafa Ponzi”, cómo funciona, simple: se basa en la entrada constante de capitales especulativos atraídos por altas
tasas de retorno, garantizadas por el estado a través de privatizaciones, y se
sostiene mediante el endeudamiento masivo de la población para mantener un
nivel de consumo que los salarios reales no pueden justificar; durante los años
90, Chile vivió una fiesta de consumo los “Centros comerciales se
llenaron” las tarjetas de crédito volaban, parecía prosperidad pero no era
prosperidad orgánica, era “dopaje financiero”, Chile no se hizo rico
produciendo tecnología, ni creando patentes, ni exportando maquinaria compleja,
Chile se hizo rico vendiendo las joyas de la abuela, sus empresas
estatales y recursos naturales y usando la tarjeta de crédito para comprar
televisores importados de Asia, es una riqueza de flujo de caja, no de balance
general mientras, el precio del cobre estuviera alto y el crédito fuera barato
la bicicleta seguía girando, pero la termodinámica económica es implacable, no
puedes consumir más de lo que produces para siempre, comparemos esto con la
estructura que México ha estado forjando especialmente acelerada en los
últimos 6 años, México ha optado por el camino difícil, el camino que
los libros de texto neoliberales decían que era obsoleto, “la economía
física”.
Mientras, Chile desmantelaba su estado, México
mantuvo a duras, penas el control sobre sectores estratégicos y lo más
importante mantuvo su vocación de hacer cosas, la riqueza de México hoy
no es una ilusión contable en la bolsa de valores, es una riqueza anclada en
activos tangibles, fábricas, oleoductos, trenes, puertos y una masa laboral
calificada, cuando el sistema financiero global tiembla y con seguridad en el
futuro, va a temblar, el papel moneda pierde valor, las acciones se desploman,
pero una fábrica de acero sigue siendo una fábrica de acero, un silo lleno de
maíz sigue siendo comida, Chile apostó a ser un país de servicios, sin
haber pasado por la industrialización madura se saltaron una etapa del
desarrollo civilizatorio, quisieron ser Londres, sin haber sido Manchester y
el resultado es una economía de servicios precarios, repartidores, guardias de
seguridad, vendedores , trabajos que no generan valor agregado real, sólo
circulan el dinero existente.
México en cambio aceptó su rol como potencia
manufacturera y al hacerlo construyó una base de resistencia que Chile
no tiene, la diferencia es brutal, Chile es un país que compra
modernidad, México es un país que fabrica modernidad y en tiempos de
guerra económica, el que fabrica las armas gana y el que las compra pierde
Capítulo dos, el crimen de la desindustrialización, comprar
o hacer, hagan el ejercicio; qué objeto en su habitación fue fabricado en su
país, probablemente nada, ni el teléfono, ni la mesa, ni la ropa, ni siquiera
los clavos de la pared, Chile importa prácticamente todo lo que necesita
para la vida moderna, esto no fue un accidente, fue un crimen planificado, fue
un suicidio industrial asistido en los años 70 y 80. Los “Chicago Boys”,
esos ideólogos fanáticos del libre mercado llegaron con una premisa dogmática, “la
ventaja comparativa”, dijeron Chile es bueno sacando cobre y frutas,
dediquémonos sólo a eso, si es más barato importar textiles de China o
acero de Brasil cerremos las fábricas nacionales, no importa que se
pierdan empleos industriales, importaremos todo más barato, parecía lógico en
una hoja de cálculo, pero en la realidad geopolítica fue una sentencia de
muerte al desmantelar su industria textil, metalmecánica y química, Chile
cortó sus manos perdió el “know how”, el
saber hacer, cuando cierras una fábrica no sólo despides obreros, destruyes el
ecosistema de ingenieros técnicos y diseñadores que sabían cómo transformar la
materia, conviertes a tu población en meros consumidores pasivos o en
extractores , Chile se convirtió en una economía de importaciones y
adiós el valor agregado, que se genera en China, en Corea, en Alemania,
ellos retornan de vuelta al cobre, convertido en cables motores y electrónica a
mil veces el precio, esa es la definición clásica de colonialismo económico,
pero esta vez fue voluntario, la Élite Chilena prefirió ser cabeza de ratón
rentista, que cola de león industrial.
México también firmó tratados de libre comercio, México
también abrió sus fronteras, pero hubo una diferencia fundamental en la
ejecución y en la cultura empresarial, México se negó a desmantelar por
completo su aparato productivo y en la última década ha ocurrido una
metamorfosis que asusta a los competidores del norte, México dejó de ser
un simple ensamblador maquilador, para convertirse en un centro de manufactura
compleja, ya no estamos hablando de coser pantalones vaqueros en la frontera,
estamos hablando de plantas, en manufacturero de turbinas para aviones de General
Electric y Safran, en Querétaro, plantas en Puebla y San Luis Potosí, donde
robots de última generación programados por ingenieros mexicanos egresados del
politécnico, ensamblan los vehículos eléctricos que moverán al mundo, de Nuevo
León que se está convirtiendo en el “Hub de electro movilidad” más denso del
hemisferio occidental, esto es una máquina de guerra industrial, la velocidad
industrial de México, es su escudo que explica la solidez del súper peso,
que ha resistido tanto frente al dólar, mientras otras monedas colapsan, no es
sólo por las tasas de interés, es porque detrás de ese billete hay una economía
real, que exporta más manufacturas que todo el resto de América Latina
combinada.
“El mundo necesita a México”, si México se detiene las líneas de producción en Detroit se detienen en 48 horas, si México cierra sus puertos, los hospitales en Estados Unidos se quedan sin dispositivos médicos, esa es una palanca de poder real, es soberanía por interdependencia, Chile trágicamente es prescindible, si mañana hay un terremoto geopolítico y Chile deja de exportar cerezas o vino el mundo buscará otro proveedor en una semana, el cobre es importante sí pero hay cobre en Perú en África, en Australia, Chile no tiene el monopolio de nada estratégico que no pueda ser sustituido, México se ha vuelto insustituible en la cadena de suministro de alta tecnología de Norteamérica, esta diferencia estructural explica por qué ante la crisis global de suministros la inversión extranjera directa IED, está inundando México en un fenómeno de mil por ciento “near shoring” histórico, mientras que en Chile la inversión se estanca o huye, el capital global no es tonto, el capital sabe que el futuro pertenece a quien puede hacer cosas no a quien sólo las consume, (recordemos a China), el modelo Chileno creó una nación de gerentes de ventas y abogados corporativos expertos en eludir impuestos, el modelo mexicano con todo su caos y violencia, ha forjado una nación de ingenieros técnicos mecatrónico y obreros especializados y aquí viene la pregunta dolorosa para la sociedad Chilena de qué sirvió tener los centros comerciales más lujosos de Sudamérica, si no saben fabricar ni la escalera mecánica que los mueve, han construido un país de utilería, un set de filmación de Hollywood, que se ve bien en cámara pero que si te apoyas en la pared se cae, la desindustrialización no fue sólo un error económico, fue una traición a la soberanía nacional, porque un país que no fabrica sus propias herramientas es un país que vivirá siempre pidiendo prestado, las herramientas del amo que define a un esclavo, en la antigüedad el esclavo era aquel que trabajaba y no recibía salario, en el neoliberalismo moderno perfeccionado en el laboratorio Chileno, el esclavo ha evolucionado ahora recibe un salario sí, pero ese salario es matemáticamente insuficiente para vivir, para cubrir la brecha entre lo que gana y lo que necesita para comer, el sistema no ofrece una solución la deuda, el esclavo moderno, el siervo de del patrón.
En Chile se inventó una categoría sociológica
perversa, “la clase media emergente”, los políticos y los banqueros
celebraban que millones de Chilenos habían salido de la pobreza, pero si
miramos los datos duros, esa clase media es una alucinación estadística, no son
personas que hayan acumulado patrimonio, ni que tengan ahorros, ni que posean
medios de producción, son en realidad pobres con crédito, el sistema financiero
Chileno es único en su crueldad, en Chile las tiendas de ropa y
electrodomésticos “el retail” se convirtieron en Bancos; en México, aplicaciones
como “Mercado Libre o Shein”, te venden la camisa, los zapatos y el
televisor en cuotas, con tasas de interés que en cualquier país civilizado
serían consideradas usura criminal, pero que aparentemente para el consumidor
son atractivas lo chinos es más barato y mejor, porque los chinos lo produce,
no solamente lo consumen, el problema es que hemos bancarizado la supervivencia,
familias en Santiago de Chile, comprando comida en el supermercado en tres
cuotas, piénsenlo por diez segundos, estás endeudando tu futuro, para pagar las
calorías que consumiste, hoy eso no es movilidad social eso es canibalismo
financiero, el sistema te come el futuro para mantenerte vivo en el presente, en
México también vas a Walmart y pagas con tarjeta de crédito pero hay nuna economía sólida que te respalda.
Esta estructura crea una sociedad de terror psicológico
constante, el ciudadano Chileno camina por el centro comercial bien vestido,
con el último iPhone pero por dentro vive con un nudo en el estómago, sabe que
está a un solo cheque de distancia de la indigencia, si pierde el empleo por dos
meses la montaña de deudas se derrumba, le embargan la casa, le quitan el auto
y pasa a ser un paria en el sistema comercial infame, es una prosperidad de
plástico frágil y brillante diseñada para romperse, es un mecanismo de control
social perfecto una población endeudada hasta el cuello, es una población dócil,
no hacen huelgas, no protestan, no se rebelan porque tienen miedo de que el Banco
les quite lo poco que posee que en realidad no poseen sólo alquilan, el Banco,
comparando, en México, durante 30 años de neoliberalismo, el periodo del
PRIAN, México intentó copiar este modelo mantuvieron los salarios
deprimidos artificialmente, para atraer inversión barata, pero la cuarta
transformación, como modelo económico, rompió este paradigma con una violencia
necesaria, México ha ejecutado una política de recuperación salarial
agresiva, el aumento del salario mínimo en más del 100% en términos reales en
el último sexenio, junto con la eliminación de la subcontratación abusiva “outsourcing”
cambió la ecuación, los economistas ortodoxos gritaron que esto causaría
inflación y desempleo, mintieron lo que causó fue la creación de un mercado
interno robusto, el dinero que llega hoy al bolsillo del trabajador mexicano
especialmente en el norte y el bajío industrial, es dinero con tracción real,
no es crédito, es salario, es la retribución por la producción de valor, cuando
un obrero en una planta de Monterrey compra un refrigerador hoy, es mucho más
probable que lo haga con el fruto de su ahorro o con un crédito manejable
respaldado por un ingreso, que ha crecido por encima de la inflación.
México está construyendo una clase trabajadora con
músculo financiero, no con esteroides de crédito, es perfecto “no”, México
sigue teniendo pobreza, inseguridad y desigualdad brutal, pero la dirección
del vector ha cambiado mientras Chile profundiza la deuda para sostener
el consumo, México profundiza el ingreso para sostener el consumo, esta
diferencia es vital para la estabilidad nacional una crisis financiera
global puede cortar el crédito en un segundo destruyendo a Chile, pero
no puede borrar fácilmente el poder adquisitivo real basado en la producción
física, protegiendo a nuestro país, México está apostando a que la
dignidad se paga con efectivo, no con una tarjeta “visa” que te cobra el 45% de
interés anual, la clase media mexicana que se está formando no es una ilusión
de marketing, es una clase trabajadora que está recuperando su participación en
la riqueza nacional y eso es la única base sólida para una democracia real, si
la deuda de consumo es la esclavitud del presente.
Comentarios